Lo único que me gustaba de los viajes a la ex casa de mi padre era el recorrido en auto hasta allá. Pasaba las cuatro horas escuchando música y pensando en todo lo que podría hacer cuando volviera –básicamente juntarme con mis amigos a tomar algo–, pero cuando llegábamos al pueblo, mágicamente me quedaba sin ganas de escuchar música, sin humor para ser amable y sin energía para fingir alegría.
Pestañas
Bienvenidos
Somos las decisiones que tomamos, el trago de elegimos beber, las lágrimas que queremos soltar, las cadenas que aceptamos tener y las letras que decidimos juntar.
Somos humanos vulnerables, somos una existencia efímera, somos un detalle al pasar. Sin embargo luchamos, contra todo pronóstico, para convertirnos en un coctel de letras y vodka en la mesa del universo.
Queremos ser ínfimamente grandes. Queremos estar por siempre.
O casi.
Mostrando entradas con la etiqueta Siniestro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Siniestro. Mostrar todas las entradas
Luna
Desde que me interesé en vivir en aquel pueblo, algo cerca de esa casa me había llamado la atención. Podría haber sido el tobogán que se veía desde la habitación que me mostraba el vendedor de inmuebles, o también el desorden de muñecos y juguetes que se entreveía en la cocina vecina.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
-
Lo único que me gustaba de los viajes a la ex casa de mi padre era el recorrido en auto hasta allá. Pasaba las cuatro horas escuchando músic...
-
En cuanto abre la puerta, la imagen de su comedor se le presenta como un retrato de todas sus derrotas profesionales. El imponente cuadro ...
-
Las casas cercanas unas a otras, el suelo rojizo, el acento regional… Todo a su alrededor tenía el gusto agridulce del regreso. Y es que en ...