Lo único que me gustaba de los viajes a la ex casa de mi padre era el recorrido en auto hasta allá. Pasaba las cuatro horas escuchando música y pensando en todo lo que podría hacer cuando volviera –básicamente juntarme con mis amigos a tomar algo–, pero cuando llegábamos al pueblo, mágicamente me quedaba sin ganas de escuchar música, sin humor para ser amable y sin energía para fingir alegría.
Pestañas
Bienvenidos
Somos las decisiones que tomamos, el trago de elegimos beber, las lágrimas que queremos soltar, las cadenas que aceptamos tener y las letras que decidimos juntar.
Somos humanos vulnerables, somos una existencia efímera, somos un detalle al pasar. Sin embargo luchamos, contra todo pronóstico, para convertirnos en un coctel de letras y vodka en la mesa del universo.
Queremos ser ínfimamente grandes. Queremos estar por siempre.
O casi.
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